Selfies y las marcas: las microcelebridades y los nuevos retos del branding

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selfies y las marcas

Tomarse selfies es uno de los usos más comunes que se le da a los celulares hoy en día. ¿Quién no ha intentado sacarse un auto foto desde su móvil? ¿Quién no ha participado en una selfie grupal y la ha subido a sus redes sociales? Pero no sólo se trata de las redes sociales personales, las selfies y las marcas también guardan una estrecha relación.

Una gran cantidad de marcas han visto a las selfies como una oportunidad para el branding. Si aún te preguntas cómo pueden aprovechar las empresas a las selfies, sigue leyendo.

Las selfies y las marcas tienen una relación fantástica, específicamente en campos como el branding y engagement. Y aquí te mostraremos las dos caras de la moneda, como las microcelebridades toman parte de esto y los nuevos retos del branding.

 

Las selfies y el branding

Las selfies se han convertido en un fenómeno viral. Tan sólo en Instagram hay 36 Millones de fotos etiquetadas con la palabra “Selfie” y 96 Millones con la palabra “Yo”. Muchas empresas han visto este fenómeno como un recurso perfecto para el branding.

¿Cómo?

Campañas como influencers te dan buenas razones, donde envían productos gratis a microcelebridades para que tomen una selfie de ellos haciendo uso del producto y subiéndola a sus redes.

Esto, además de tener objetivos relacionados a la publicidad y el engagement, permite tener ciertas nociones de cómo se comporta su público. Resulta también una herramienta que permite generar confianza, puesto que el endorsement de esa microcelebridad se traduce en que tus audiencias estén más abiertas a probar tu producto.

 

Los retos del Branding

Además de incorporarse al mundo más íntimo de sus audiencias y capitalizar la viralidad de las redes sociales, las marcas tienen un reto aun más difícil como parte de su estrategia de marketing y es del comprender el contexto que rodea a los consumidores.

Comprender qué tienen los consumidores que decir al respecto de un producto (en esta caso específicamente a través de las selfies) y analizarlo, puede ayudar a una empresa a construir su marca, entendiendo que es lo que les interesa a sus consumidores, enfocando su marca y qué deben hacer para llegar a ellos.

Es una especie de herramienta de investigación y escucha de su audiencia real.

 

El contexto importa

Las selfies llenan de contexto a su público.

Un ejemplo claro es el de una compañía de dentífricos en EEUU, que inició una campaña con la cual pagaba a los usuarios un dólar por tomarse una selfie de ellos mismos lavándose los dientes.

Lo hacían porque, gracias a eso, lograba comprender cómo se comportaban sus clientes cuando se lavaban los dientes y qué otros productos estaban presentes en el proceso.

Además del logo de la marca presente en la selfie, el contexto, el escenario y los objetos que rodean al usuario y su acción, permiten conocer como se relaciona el público con el producto y determinar el dónde, porqué y cómo de su uso, para enfocar el branding en la dirección correcta.

 

La otra cara de la moneda

Las selfies y las marcas pueden tener algunos inconvenientes, y es que no todas las selfies están bien enfocadas al uso real del producto. Muchas entran en contradicción o disonancia con la marca.

Es necesario repensar como las selfies pueden formar parte de una estrategia de marketing y como pueden colaborar con el crecimiento de la marca.

Aquí toca hacer un trabajo investigativo muy bien cuidado, para identificar a las microcelebridades cuya imagen realmente esté en consonancia con lo que la marca quiere proyectar. Por ejemplo, un estudio de antropología digital permite conocer a las audiencias que se tienen, qué buscan, cómo perciben el producto y quiénes son las personas a las que siguen.

Eso sí, es importante tomar en cuenta que algunas de las selfies podrían no ser solicitadas por la marca, sino tratarse de microcelebridades que realmente utilizan sus productos. Aunque esto podría resultar positivo (cuando esa micrcoelebridad casualmente se ajusta lo que la marca quiere proyectar), también podría significar un un impacto contrario a los objetivos de branding de esa marca en específico.

Es parte de los retos a los que toda marca que enfrenta en esta era digital, donde el “yo” está en el centro y las selfies (a nuestro favor o en nuestra contra) son el pan de cada día.