¿Por qué mentimos en las redes sociales?

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Al igual que en la vida, mentimos en las redes sociales para protegernos y para promocionarnos. La mentira parece acompañarnos desde el inicio de nuestra vida.

Cuando me casé, alguien me dijo que el matrimonio era una lupa que magnifica tus mejores y tus peores cualidades.

Internet funcionan algo así. Mentimos en las redes sociales porque la mentira parece estar incrustada en nuestro ADN.

Pero antes de adentrarnos en el tema digital, exploremos las razones por las que mentimos.

Los juegos de azar parecen soltar la adrenalina y provocar un subibaja de emociones porque no sabemos con certeza cuál será el resultado.

La mentira funciona igual.

Nunca sabemos con certeza si una mentira nos va a funcionar. Si ganamos, lo intentamos de nuevo. Si perdemos, de todas formas lo volveremos a intentar.

 

La mentira como un mecanismo de supervivencia

Muchas veces la mentira está fuertemente relacionada con un mecanismo de defensa y autoprotección. Y no necesariamente de situaciones de vida o muerte.

Mentimos como una vía de escape ante situaciones incómodas.

Sobre todo porque enfrentar la verdad no es fácil. Para el experto Seth Slater, desde un punto biológico evolucionario, la mentira es una importante herramienta en el kit de supervivencia de cualquier especie.

Piensa en el cocodrilo que se queda paralizado con la boca abierta, como si estuviera muerto. Engaña a su víctima mostrándose inofensivo, hasta que su siguiente bocado se acerca lo suficiente como para ser incapaz de escapar al rápido y repentino movimiento del letal reptil.

 

Somos mentirosos desde bebés

Slater señala que algunos estudios han demostrado que los humanos empezamos a mentir alrededor de los 6 meses de vida, especialmente cuando llevamos a cabo técnicas para llamar la atención, así como un llanto falso o una risa fingida.

mentimos en las redes sociales

Y a medida que crecemos, vamos perfeccionando este arte de manipular la verdad, o de construir historias falsas con fragmentos de verdades.

Y aunque socialmente el mentir es mal visto, para Kang Lee, psicólogo de la Universidad de Toronto, esta conducta en los niños pequeños es un señal importante de que su desarrollo cognitivo va por buen camino.

Para estudiar la mentira en los niños, Lee y sus colegas usan un experimento simple: le piden a los niños que identifiquen un juguete que está cubierto con un pedazo de tela, para lo cual, se les da una pista: el sonido de dicho juguete.

Para los primeros juguetes, la respuesta era obvia: el ladrido de un perro, el maullido de un gato.

Experimento sobre la mentira. Mentimos en redes sociales

Pero el experimento consistía en que habían sonidos que no estaban relacionados con el juguete: Una pieza de Beethoven representaba a un carrito. El encargado salía del salón por unos segundos y le pedía al niño que no viera el juguete que estaba cubierto.

Al regresar, le preguntaban a los niños ¿viste el juguete o no? El estudio demostró que el porcentaje de niños que mintió estaba fuertemente ligado con la edad.

Al clasificarlos por edades, el experimento hizo ver que el 30% de los niños de dos años mintió. El 50% de los niños de tres años mintió. Y el 80% de los niños de 8 años, mintió.

Y así como sube el porcentaje, así también sube lo elaborado de nuestras mentiras. O al menos eso pensamos de niños.

En uno de estos experimentos, Kang Lee y sus colegas usaron a un Barney. Al regresar al salón y pedirle a la niña que adivinara el juguete, ella preguntó si podía meter su mano bajo la tela para sentir la textura.

Inmediatamente dijo “es un Barney”, recuerda Lee. Al preguntarle por qué, la niña dijo: “es que se siente morado”.

 

¿Por qué mentimos en las redes sociales?

Como dije al principio, internet es una lupa que magnifica nuestras mejores y nuestras peores cualidades.

Así como en la vida real, mentimos (y quizás con más frecuencia) en las redes sociales. La vida digital también parece iniciar con una mentira: los niños mienten sobre su edad para poder abrir una cuenta en redes sociales.

En un interesante artículo sobre la mentira de National Geographic, se muestra este diagrama que muestra las razones básicas por las que mentimos:

mentimos en las redes sociales
Mentimos principalmente por dos razones: para protegernos y para promocionarnos.

Esta gráfica muestra dos grandes razones por las que mentimos:

  1. Para protegernos
  2. Para promocionarnos

Las redes sociales se presentan como ese escaparate donde podemos mostrar aspectos de nuestra vida que más que realidades, son aspiraciones.

Mentimos en las redes sociales para protegernos. Esa forma de protección no es física sino psicológica. La tendencia a buscar aceptación, a buscar pertenecer es uno de los rasgos más prevalentes en los usuarios de todo el mundo.

Jonah Berger escribió un interesante libro llamado “Contagious. Why things catch on” en él habla sobre el fenómeno de la viralidad en redes sociales.

Berger menciona la controversia como una forma de llamar la atención. Lo interesante es que las publicaciones controversiales muchas veces están basadas en falsedades.

Muchos medios de periodismo light mienten en sus titulares, en una práctica que se le denomina “click baiting”:

 

No creerás lo que Cristiano le confesó a Messi” es un tipo de titular que usualmente lleva a un artículo vacío, porque el titular es una promesa que generalmente no se cumple en el contenido de este tipo de medios.

Otra de las razones importantes por las que mentimos en las redes sociales es para promocionarnos. En el mundo del emprendimiento y la marca personal, se escucha frecuentemente la frase “fake it ‘till you make it” (finge hasta que lo logres).

Y en este sentido, mentimos en nuestras fotos. Nos tomamos una selfie en un lugar elegante para promocionarnos, para transmitir una idea, que más que realidad, es una aspiración.

Cuando viajamos, esperamos ansiosamente llegar al aeropuerto para hacer la publicación “Estoy viajando hacia…” Y no es que el viaje sea una mentira, pero nos gusta hacer creer que es algo que hacemos frecuentemente.

Por eso es que el marketing, y especialmente el marketing digital tiene algunos detractores: la promoción es una exageración de cualidades. Y en el peor de los casos, de cualidades que no existen.

Mark Twain lo planteó muy acertadamente: “Decimos la mayor verdad cuando nos reconocemos mentirosos”.

La tecnología nos dio el derecho de expresarnos. Pero como sociedad, tenemos una importante tarea de discernir y encontrar la verdad entre un océano de información inexacta.