¿Está la comunicación digital reemplazando las interacciones cara a cara?

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interacciones cara a cara

El ser humano es un ser social por naturaleza. Una persona no puede vivir aislada del mundo sin un impacto emocional severo que deteriora la salud física y disminuye la sensación de felicidad.

Esta etapa en la historia humana, la era digital, ya no exige que dos personas estén en la misma habitación (ni siquiera en el mismo país) para sostener una conversación. El ser humano ha llegado a ser una especie dominante por su enorme capacidad de adaptarse al cambio. Así pues, nuestros métodos de comunicación e interacción se adaptan a medida que las opciones se vuelven más diversas y convenientes.

Las redes sociales y múltiples herramientas específicamente diseñadas para la comunicación a distancia, en conjunto con los cada vez más avanzados dispositivos móviles, nos permiten comunicarnos los unos con los otros sin importar en qué parte del mundo estamos.

Pero con ello, se ha abierto una enorme puerta a la especulación: ¿está la comunicación digital reemplazando las interacciones cara a cara?

Es más, hay quienes se han aventurado a asegurar que no se trata de una pregunta, sino de una realidad en el que el mundo está perdiendo cada vez más las interacciones humanas sin intervención de tecnología. ¿Realmente es así?

 

Nada puede reemplazar las interacciones cara a cara

Cualquier clase de interacción digital nunca podrá alcanzar a ser tan significativa como un abrazo o un apretón de manos. Un artículo publicado en la revista Forbes dice:

“Sentir el toque o tocar a otra persona es una de las formas fundamentales de interacción humana. Cuando tenemos eventos importantes en la vida, nos reunimos físicamente en lugar de virtualmente para conmemorarlos. Bodas, fiestas de aniversario, bar mitzvahs, cumpleaños, incluso funerales, son todas ocasiones en las que nos reunimos para conectar, abrazar y brindarnos apoyo físico y emocional los unos a los otros”.

En este sentido es posible afirmar que las interacciones cara a cara nunca podrán ser reemplazadas por la comunicación digital. Sin embargo hay más tela que cortar.

 

La comunicación digital sí tiene un efecto

Recientemente se publicó un estudio que asegura que el uso de redes sociales no hace disminuir las interacciones cara a cara. Los autores afirman que:

“La suposición actual es que cuando las personas pasan más tiempo en aplicaciones como Facegoo y Snapchat, la calidad de sus interacciones sociales en persona disminuye. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que el uso de redes sociales no tiene un impacto fuerte en las interacciones sociales futuras”.

Pero hacen una salvedad, esto se aplica específicamente al uso activo de redes sociales en personas que ya tenían satisfechas sus necesidades sociales. Cuando las personas que no tienen interacciones sociales utilizan las redes sociales, suelen hacerlo de forma pasiva (únicamente ven, no comentan, no interactúan). Eso sí que tiene un impacto en su estado emocional y aumenta la sensación de soledad.

Si un día vas a un restaurante a la hora de la comida es casi seguro que podrás observar que personas están inclinadas interactuando con amigos, pero desde su teléfono inteligente, en lugar de hablar con los que están allí a su lado, compartiendo la mesa.

Ya no es raro que parejas pasen sus salidas románticas uno al lado del otro, pero con la mirada clavada en la pantalla de su móvil.

Así, queda aún pendiente analizar cómo se ha transformado la calidad de las interacciones físicas que se tienen actualmente.

Por lo pronto, sabemos que en Inglaterra esta sensación prolongada de soledad se ha transformado en un problema de salud pública, al punto que se ha instaurado un Ministerio de la Soledad.

Y aunque el problema no se ha asociado directamente al uso de tecnología, Internet o redes sociales, se sabe que es un componente de la vida moderna que podría ser un factor entre muchos otros.

Aunque no conocemos a cabalidad el impacto de la comunicación digital, la recomendación siempre será mantener interacciones cara a cara significativas. Media hora sin Internet no te va a matar.