¿Cómo influyen las redes sociales en la autoestima de las personas?

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Mientras por un lado hay quienes afirman que el uso de las redes sociales está asociado a mayores niveles de ansiedad, soledad y habilidades sociales deficientes, por otro hay quienes opinan que incrementa la sensación de felicidad y mejora la autoestima.

Parecen dos posturas completamente contrarias y se presta a la confusión: ¿Quién tiene razón? ¿Las redes sociales son buenas o malas? ¿impactan positivamente o negativamente en la autoestima?

Empecemos por aclarar que el mundo no fue pintado en blanco y negro, sino que tiene muchísimos matices.

La aparición de nuevas tecnologías siempre ha sido objeto de resistencia, miedo al cambio y fuertes críticas. Sucedió con la invención de la imprenta, las máquinas de vapor y la aparición de la televisión, por mencionar solo algunos ejemplos. Ninguna de estos avances tecnológicos acabó con la humanidad, pero sí plantearon retos en su adopción y escoger cómo usarlas.

En esta era digital, los cambios suceden a velocidad de vértigo y las redes sociales (sobre todo ahora que las llevas en la mano a donde sea), tienen una influencia muy grande en nuestras vidas.

Veamos las dos caras de la moneda:

 

Lo malo

Un estudio realizado en 2013 con investigadores de la Universidad de Michigan, encontró relación entre el uso de Facebook podía conllevar el incremento en la sensación de soledad y tristeza de jóvenes adultos.

Otro estudio, esta vez de la Universidad de Pittsburgh, encontró que el incremento en el tiempo usado para navegar en redes sociales se ha asociado con síntomas de depresión y ansiedad. De hecho, aunque no fue posible probarlo, se cree que en más redes sociales se visiten con frecuencia, mayores podrían ser las probabilidades de presentar alguno de esos trastornos.

Clarissa Silva, una científica del comportamiento, escribió un artículo en el Huffington Post al respecto. Su teoría es que la narrativa que contamos en redes sociales sobre nuestra vida a través de nuestras publicaciones es toda positivismo y celebración.

Así, es muy fácil creer que todas las presonas que conocemos están en relaciones maravillosas, alcanzando sus metas con gran éxito, tomando vacaciones de 5 estrellas y viviendo una vida perfecta.

El verdadero problema es que al ver sólo los puntos más altos y felices en la vida de las demás personas y compararlos con nuestra propia vida, pareciera que estamos en desventaja.

Esta comparación es algo que el ser humano hace naturalmente, pero antes de las redes sociales únicamente nos era posible compararnos con los vecinos y con quienes nos relacionábamos en persona. Pero ahora, estamos viendo la vida de muchas personas a las que casi no conocemos o que no hemos visto cara a cara en años.

Y luego está el fenómenos psicológico de la vanidad y la búsqueda de validación. Un “me gusta” o un comentario en una foto es una especie de premio que estimula el centro de placer del cerebro. Pero cuando hacemos una publicación que no obtiene el resultado que esperábamos (determinada cantidad de “corazones”, cierto tipo de comentarios, atención de algún tipo), es un golpe al ego, un bajón para la autoestima.

¿Significa esto que las redes sociales son malas? Sucede que las inseguridades propias de las personas ya estaban allí, el uso inadecuado de las redes sociales fue otra herramienta más para hacerlas crecer.

 

Lo bueno

Es cierto que las redes sociales son un elemento que está contribuyendo a aumentar el estrés social de nuevas generaciones, pero debemos dejar de verlas como algo enteramente malo.

Esto de acuerdo a Amy Gonzlaes, profesora de la Universidad de Indiana, que participó en un estudio en el que se midieron los niveles de felicidad de estudiantes y se les comparó con su uso de redes sociales. Básicamente, el uso de las redes sociales aumentó su autoestima.

Por otro lado, un estudio distinto reveló que hay personas que sienten mayor apoyo social cuando se presentan honestamente en redes sociales, y tienden a sentirse menos estresadas después.

Incluso hay terapistas que afirman que sus pacientes han encontrado un apoyo en las redes sociales que no podrían encontrar en otro lado. En una investigación publicada en Keiser Health News, se asegura que esto es particularmente cierto para personas de la comunidad LGBTI, con enfermedades mentales (como esquizofrenia y trastorno bipolar), por ejemplo.

Las personas están más dispuestas a hablar de temas que les producen estrés social cuando están protegidas por las barreras digitales, que se transforman en herramientas para estrechar lazos con otras personas que probablemente estén pasando por situaciones similares y brindan apoyo emocional.

En conclusión, la herramienta no es mala o buena en sí misma, es el uso que se le da.